Cristo es la
Sabiduría misma, es el Logos Solar, cuyo Cuerpo Físico es el Sol. Cristo camina
con su Sol, en la misma forma que El Alma Humana camina con su cuerpo de carne
y hueso. Cristo es la Luz del Sol. La Luz del Sol es la Luz del Cristo.
La Luz del Sol
es una Sustancia del Cristo, que hace crecer la planta y brotar la
semilla. Dentro de la prieta dureza del grano queda encerrada esa Sustancia del
Logos Solar, que le permite a la planta reproducirse incesantemente con la vida
gloriosa, pujante y activa.
La Energía
desprendida del Fuego Solar está fijada en el Corazón de la Tierra y ella es el
núcleo vibrante de las células en todo ser viviente. Ella es la Luz Astral, el
Azoe y la Magnesia de los Antiguos Alquimistas. La Luz Astral compenetra toda
la atmósfera y es la causa de maravillosos poderes en el hombre y el Fuego
Sagrado de toda vida.
El 2º Logos,
Chokmah, es Amor, el Agnus Dei, el Cordero Inmolado, es el Fuego mismo que arde
en toda la Creación desde el principio del mundo para nuestra salvación. Es
Fuego y subyace en el fondo de toda materia orgánica e inorgánica.
Sabed que el
Cristo no es un individuo. El Cristo Cósmico es impersonal, Universal y está
más allá de la Individualidad, de la Personalidad y del Yo, es una Fuerza
Cósmica, que se expresa a través de cualquier hombre que esté debidamente
preparado. Un día se expreso a través del gran Jeshua Ben Pandirá, conocido en
el Mundo Físico como el Maestro Jesús de Nazaret. También se expresó a través
de muchos otros. Cristo es una SUSTANCIA CÓSMICA, latente en cada átomo del
Infinito. La Sustancia de la Verdad. Cristo es la Verdad y la Vida.
Cuando un
hombre asimila la Sustancia Cristo en lo Físico, en lo Psicológico y en lo
Espiritual se Cristifica, se transforma en Cristo, se convierte en Cristo
Viviente. Necesitamos formar a Cristo en nosotros, es urgente encarnar la
Verdad.
El Cristo
Cósmico es el ejército de la Gran palabra y nace siempre en los mundos y es
crucificado en cada uno de ellos para que todos los seres tengan vida y la
tengan en abundancia. Observar al Astro rey en su movimiento elíptico. El sol,
se mueve de sur a norte y de norte a sur. Cuando avanza hacia el norte
desde el veinticinco de diciembre, anima, da calor y vida a todo lo que existe.
Débil y
desvalido nace el Niño Sol en este humilde pesebre del mundo, en unas de esas
noches muy largas del invierno, cuando los días son muy cortos en las regiones
del norte. En su infancia se encuentra rodeado de peligros, a todas luces es
claro que el reino de las tinieblas es mucho más largo que el suyo en los
primeros días, sin embargo él vive a pesar de todos los terribles peligros que
lo amenazan.
Pasa el tiempo,
los días se prolongan cruelmente y llega el equinoccio de primavera, la Semana
Santa, el momento de cruzar de un extremo a otro, el instante de la crucifixión
del Señor en éste mundo. Después de su muerte resucita en toda la creación y
madura entonces la uva y el grano. La Ley del Logos Solar es el sacrificio. Es
el drama cósmico que se repite de momento en momento en todo el espacio
infinito, en todos los mundos, en todos los soles. Este es el drama cósmico que
se representa en todos los templos de Egipto, India, México, etc.
Cuando esta
comprensión es interiorizada hasta el punto de transformar nuestra percepción
de las cosas, de la naturaleza, de la Tierra y del universo, entonces se abre
el camino a una experiencia espiritual cósmica, de comunión con todo y con
todos. Realizamos por esta vía espiritual lo que los científicos buscaban por
la vía de la ciencia: un eslabón que unifica todo y lo atrae hacia delante
Créditos:
Leonardo Boff - Samael Aun Weor
Con amor, Vicky
