El
objetivo, activar el campo energético que rodea nuestro cuerpo físico
Este
campo energético es el aura. Tiene una forma ovalada, rodea nuestro cuerpo y va
cambiando de color según nuestros pensamientos, sentimientos y emociones.
Originalmente, posee todos los colores del arco iris (roja, naranja, amarillo,
verde, azul, violeta, índigo y blanco), a los que se suman tres colores más:
dorado, bronce y plateado. Cada color se debe a ciertas emociones y
sensaciones. El más puro de todos ellos es el blanco, y es el color que
predomina en un aura sana, plena, en armonía con el Ser interior de la persona
y la Energía Cósmica superior.
Cuando
nuestro vehículo Merkaba interior se activa, produce una luz blanca que llena
nuestra aura, la purifica y la colma de energía positiva. El blanco es la suma
de todos los demás colores, y por lo tanto es la suma de todos los sentimientos
positivos; es algo así como una mezcla de fuerza, alegría, optimismo, amor y
serenidad. Un aura blanca potencia nuestra creatividad e imaginación, que son
propiedades del hemisferio derecho del cerebro (que también se revitaliza con
la activación de nuestra Merkaba interna).
Las
personas que disfrutan de un aura blanca poseen una claridad mental muy grande,
que les permite llevar una vida tranquila y sencilla, siendo posible para ellos
superar cualquier problema que se les presente.
Un
aura sana es, además, un seguro de salud física. Si el aura toma un tono blanco
es porque el flujo de energía dentro de nuestro cuerpo es fluido. Y cuando la
energía recorre cada rincón de nuestro cuerpo libremente, sin bloqueos ni
obstáculos, no aparecen enfermedades. De hecho,.es muy común que hoy en día los
tratamientos de la medicina tradicional sean acompañados por algún tipo de
terapia energética que elimine los bloqueos internos que imposibilitan el flujo
de energía a través del cuerpo. La Merkaba, que es el medio por el cual podemos
mejorar el flujo energético, es entonces un sanador físico, espiritual y
psíquico.
Un
aura oscura, por el contrario, nos habla de un alma aquejada por la
incertidumbre, el dolor o la enfermedad. Y muchas veces, de un alma que sufre
de estos tres malestares al mismo tiempo. Cuando el aura es de color marrón, se
debe a una personalidad egoísta. Cuando es gris, a que la persona sufre de
depresión. Y cuando es de color azufre, nos habla de un alma dominada por la
ira.
En
pocas palabras: la meditación Merkaba cura nuestra aura. Por lo tanto es una
herramienta de sanación espiritual que permite el equilibrio emocional, y al
mismo tiempo crea una armadura que nos protege de los embistes de las energías
negativas del exterior que quieren ingresar a nuestro cuerpo. Es decir que
transforma la energía interna en energía positiva y evita la entrada de toda
energía que no sea benéfica.
La
Merkaba ha sido desde el inicio de los tiempos un símbolo del amor
incondicional. Al purificar nuestra aura, nos permite relacionarnos únicamente
desde el amor, dejando de lado los miedos, el recelo, el enojo o cualquier otra
emoción negativa.
Nuestro
vehículo Merkaba pone fin a los vicios espirituales de la vida moderna: nos
ayuda a conectarnos con otra realidad, poniendo fin a la obsesión que los
hombres occidentales tenemos con lo material. Desarrolla nuestra conciencia, y
elimina la envidia, el temor y los celos. Sentimientos negativos que son muy
comunes hoy en día, especialmente en los lugares de trabajo.







