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lunes, 7 de enero de 2019

EFECTOS DE LA MEDITACIÓN MERKABAH


El objetivo, activar el campo energético que rodea nuestro cuerpo físico

     Este campo energético es el aura. Tiene una forma ovalada, rodea nuestro cuerpo y va cambiando de color según nuestros pensamientos, sentimientos y emociones. Originalmente, posee todos los colores del arco iris (roja, naranja, amarillo, verde, azul, violeta, índigo y blanco), a los que se suman tres colores más: dorado, bronce y plateado. Cada color se debe a ciertas emociones y sensaciones. El más puro de todos ellos es el blanco, y es el color que predomina en un aura sana, plena, en armonía con el Ser interior de la persona y la Energía Cósmica superior.
     Cuando nuestro vehículo Merkaba interior se activa, produce una luz blanca que llena nuestra aura, la purifica y la colma de energía positiva. El blanco es la suma de todos los demás colores, y por lo tanto es la suma de todos los sentimientos positivos; es algo así como una mezcla de fuerza, alegría, optimismo, amor y serenidad. Un aura blanca potencia nuestra creatividad e imaginación, que son propiedades del hemisferio derecho del cerebro (que también se revitaliza con la activación de nuestra Merkaba interna).
Las personas que disfrutan de un aura blanca poseen una claridad mental muy grande, que les permite llevar una vida tranquila y sencilla, siendo posible para ellos superar cualquier problema que se les presente.

     Un aura sana es, además, un seguro de salud física. Si el aura toma un tono blanco es porque el flujo de energía dentro de nuestro cuerpo es fluido. Y cuando la energía recorre cada rincón de nuestro cuerpo libremente, sin bloqueos ni obstáculos, no aparecen enfermedades. De hecho,.es muy común que hoy en día los tratamientos de la medicina tradicional sean acompañados por algún tipo de terapia energética que elimine los bloqueos internos que imposibilitan el flujo de energía a través del cuerpo. La Merkaba, que es el medio por el cual podemos mejorar el flujo energético, es entonces un sanador físico, espiritual y psíquico.
     Un aura oscura, por el contrario, nos habla de un alma aquejada por la incertidumbre, el dolor o la enfermedad. Y muchas veces, de un alma que sufre de estos tres malestares al mismo tiempo. Cuando el aura es de color marrón, se debe a una personalidad egoísta. Cuando es gris, a que la persona sufre de depresión. Y cuando es de color azufre, nos habla de un alma dominada por la ira.


    En pocas palabras: la meditación Merkaba cura nuestra aura. Por lo tanto es una herramienta de sanación espiritual que permite el equilibrio emocional, y al mismo tiempo crea una armadura que nos protege de los embistes de las energías negativas del exterior que quieren ingresar a nuestro cuerpo. Es decir que transforma la energía interna en energía positiva y evita la entrada de toda energía que no sea benéfica.
La Merkaba ha sido desde el inicio de los tiempos un símbolo del amor incondicional. Al purificar nuestra aura, nos permite relacionarnos únicamente desde el amor, dejando de lado los miedos, el recelo, el enojo o cualquier otra emoción negativa.
Nuestro vehículo Merkaba pone fin a los vicios espirituales de la vida moderna: nos ayuda a conectarnos con otra realidad, poniendo fin a la obsesión que los hombres occidentales tenemos con lo material. Desarrolla nuestra conciencia, y elimina la envidia, el temor y los celos. Sentimientos negativos que son muy comunes hoy en día, especialmente en los lugares de trabajo.



domingo, 16 de diciembre de 2018

LA ENERGÍA DE LA NAVIDAD


    

    La esencia de la navidad es toda una simbología, que implica la llegada de oleadas de energía espiritual al planeta: energía crística. Todos los escritos y legados esotéricos señalan  que la Tierra es un planeta habitado por seres humanos, con una psiquis de evolución espiritual Crística.
     Ello significa que el 24 de diciembre, independentemente de que sea o no la fecha histórica real del nacimiento de Jesús,   es el el momento de entrada de energía crística a la Tierra, energía de amor que representa la penetración de la luz en la oscuridad, tanto a nivel externo (en este planteta  del bien y el mal  donde habitamos) como a nivel interno (en este humano dual que somos);  labor que encarnó el Maestro Jesús al momento de su crucifixión.

     "La Navidad o Natividad del Señor, visto desde el ángulo estrictamente esotérico, es un acontecimiento Cósmico: aunque no hubiese nacido Jesús el Cristo (Yeshua haMeshiah) la Natividad del Señor no hubiese dejado de existir ya que en última instancia el nacimiento de Cristo no es otra cosa que la expresión gramatical para definir una frecuencia vibratoria de la mente cósmica, (denominada por la sutileza de su onda), Vibración Crística o Espíritu Crístico. Este tipo de vibración que por su Alta Frecuencia lo denominamos ESPÍRITU, se encuentra en forma potencial en el núcleo o corazón mismo de los Soles que pueblan el Universo infinito.
     Este potencial espiritual, trasfondo de la energía solar,  es el que tiene el control de la evolución del sistema planetario. Se manifiesta en forma de “diástole” y “sístole”, obedeciendo a la ley universal de Expansión y Contracción" (ley del ritmo). "Obedeciendo a esta ley, la energía espiritual solar entra en su período de “diástole” el 21 de diciembre, que se supone, simbólicamente hablando,  debe ser el día mas frío del año en el hemisferio Norte y es el día (período de Luz solar) más corto para el mismo hemisferio. Esta diástole se extiende hasta el 21 de junio, día más corto y que se supone el más frío del hemisferio Sur". "Por esto en la evolución del planeta, el Hemisferio Norte va a la cabeza. Es así como la Pascua, como celebración del nacimiento del “niño Dios” (o el Cristo, Mesías, el Ungido), lo es para todo el planeta. En esta forma el 21 de diciembre comienza la diástole espiritual en el núcleo Solar y se expande a la periferia del Sistema planetario, imantando a todos los planetas. La palabra Pascua viene del latín “Pascha” que a su vez viene de una palabra hebrea que significa “paso”, o sea que el nacimiento de Cristo es el símbolo del paso en la humanidad del estado de conciencia Humano al Crístico, el brote de la luz en la oscuridad que ocurre el 21 de diciembre, astrológicamente".

"La emanación DIVINA se polariza a través del Sol, y en virtud de esta polarización se producen los fenómenos, tanto físicos y químicos como mentales y espirituales del Sistema Solar, apareciendo siempre regulados por leyes que mantienen el ritmo de la vida universal" (leyes de polaridad y del ritmo). "Por ejemplo: la Tierra al dar la vuelta al Sol, produce dos movimientos en el campo magnético Solar, uno de Expansión y otro de Contracción...; pues bien, este sístole y diástole del campo magnético mental-espiritual del Sol se sincroniza perfectamente con el movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol y aun con su movimiento de rotación, dando lugar al fenómeno cósmico que registra la astrología el día 24 de Junio de cada año, el día mas largo del año (en el hemisferio norte), cuando comienza el sístole Solar; naturalmente, a medida que va disminuyendo la duración de los días aumenta la contracción del campo magnético espiritual del Sol, por no decir del campo DIVINO.
     Cuando el Astro Rey llega a Libra, el 22 de Septiembre, hay un equilibrio debido a dos fenómenos: 1º) Por la polaridad con el equinoccio de primavera, y 2º) Por ser ese lugar el punto equidistante entre el 24 de Junio y el 24 de Diciembre, aunque numéricamente no es exacta, porque hay de 4 a 5 días de diferencia entre la distancia de la entrada del solsticio de Verano a la del equinoccio de Otoño, tal como resulta comparativamente entre este y el solsticio de Invierno. Al llegar al 24 de Diciembre llega a su fin la contracción anual del Sol y comienza la expansión. La Tradición Iniciática enseña que ese día hace contacto nuestro sistema Solar con el Diástole de la Galaxia. El 24 de diciembre, por decirlo así, hace conexión el sístole del sistema Solar con una especie de diástole que se produce en el centro de la Galaxia; si cabe la comparación diríamos que se produce la Chispa Divina en todos los sistemas solares de la Galaxia, o sea, (por ley de generación) que nace el Cristo en cada una de las Tierras que están en los Sistemas Solares que forman la Galaxia. A este respecto dijo Jesús: “En la casa de mi Padre, muchas moradas hay…"

Crédito: José Estada Vásquez

ORACIÓN DEL YO CREADOR/ LA ORACION QUE HA CAMBIADO AL MUNDO Y QUE HA RECONECTADO A MUCHAS PERSONAS CON SU VERDADERA ESENCIA.

  Yo (nombre) tengo FE en que mi Yo Superior, es siempre mi instantáneo, constante y generoso suplidor Yo tengo FE en que mi Yo Superior, si...