Para Albert Einstein lo único
verdaderamente importante era la intuición. No es magia ni embrujo, sino
esa sutil capacidad que nos hace inclinar la balanza hacia un lado, ella quien
en poco más de dos segundos nos permite valorar si una persona es de fiar o no.
A pesar de que existe mucha
bibliografía que enmaraña el sentido más psicológico, puro e interesante de la
intuición, te interesará saber que es un tema muy estudiado y analizado
por la ciencia.
Tanto es así, que un notable
especialista en las teorías de la mente, Howard
Gardner, nos habla de la necesidad de desarrollar un tipo de inteligencia
intuitiva, esa con la que poder ser más receptivos a nuestro mundo interior
Si por algo ha interesado
desde siempre el estudio de la intuición, es por ser esa estrategia que guía
gran parte de nuestras decisiones cotidianas. Tomar un camino y no otro,
desconfiar de alguien, declinar una oferta de trabajo, aceptar un
proyecto… Hay quien medita mucho las cosas, otros, en cambio, se dejan
llevar por ella: por la intuición.
Ningún marinero consulta un
libro para saber afrontar un océano revuelto, se deja llevar por su intuición,
por esa voz interior que sabe leer los peligros y prever la mejor ruta, la
mejor estrategia. Esa que toma en muy pocos segundos…

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