LA LEY DEL ESPEJO
Yoshinori Noguchi
La primera es la Igualdad. A veces las actitudes contra
las que tanto reaccionamos son comportamientos que nosotros mismos poseemos.
Nuestro inconsciente no reacciona bien al ver esa imagen reflejada en el
espejo de la vida. El enojo es, así, una forma de defenderse y diferenciarse de
eso que se está observando.
La segunda es la de la Contrariedad. El autor de la ley
del espejo nos dice que al igual que se da la primera situación, la reacción
contraria también nos señala nuestra propia imagen. Estamos tan acostumbrados a
identificarnos con algunas actitudes que consideramos positivas, que nos enoja
de manera exagerada la conducta contraria. Esto se da de esta manera
porque cuestiona la identidad que nosotros mismos nos hemos construido, y eso
dispara el mecanismo de defensa.
Además, la tercera razón según la ley del espejo tiene que
ver con nuestra actitud frente a terceros. Esto se da cuando una actitud
que una persona está teniendo con nosotros nos recuerda a la misma actitud
cuando nosotros la tenemos con otra persona y eso nos disgusta. En este caso
nos molesta que nos recuerden nuestra propia mala actitud.
La cuarta razón es la Idealización. Como nos dice la ley
del espejo, en este caso el enojo se despierta porque la imagen que el espejo
nos devuelve no condice con la forma en que nos gustaría que las cosas sean.
Eso nos decepciona, nos demuestra nuestra equivocación y nos obliga a lidiar
con la frustración de no llegar a cumplir con nuestras expectativas. Nos
rehusamos a aceptar la realidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario