Natura
les dio a las mujeres el más bellos regalo de todos, la capacidad de generar
vida. Y no sólo eso, también complemento ese regalo con la capacidad de cuidar
y proteger la a ese ser único que significa el máximo ejemplo del amor
incondicional: una hija.
Madres e hijas están por
siempre conectadas gracias a la comunión de sus almas y corazones. Las primeras
han de enseñar lo que saben. Compartirán su entendimiento del mundo y sus
misterios. Mientras que las segundas sabrán que hay alguien que siempre las
apoyará en cualquier proyecto o sueño a realizar. Ese vínculo que se genera
desde la luz divida del universo, es indestructible, fuerte, sólido e
incondicional. Expresión del amor creador.
Desde
los inicios de la humanidad, esa conexión existente entre madres e hijas, ha marcado un
indiscutible “continuo” referente a la
enseñanza de tradiciones, conocimientos, valores y amor creador que sustenta la presencia de la vida humana
en la tierra. Este
tipo de vínculo es fundamental para consolidar la armonía de las diversas
sociedades. Está implícita una complicidad amorosa y divertida entre dos almas
que se entienden casi sin proponérselo. Y aquellos afortunados que atestiguan
el amor creador entre madres e hijas, tienen la suerte de poder aprender cómo
es que funciona la energía de la luz universal.

Durante la
infancia, toda niña anhela convertirse en reflejo de su heroína: su madre. Y, en la edad adulta, toda madre procurará mostrar a su pequeña hija, el camino para que se auto descubra y
llegue a ser la mejor versión de ella misma. Dicha secuencia de transmisión del amor creador,
promueve el equilibrio espiritual e individual, aun al estar fundamentado en
ese único amor que
unifica a dos seres para siempre.Toda madre ve en sus hijas, la expresión de
su esencia espiritual. Por ello, esa unión y conexión entre ellas, representa
un tipo de amor incomparable con otro. Y, al mismo tiempo, es energía creadora
que unifica, equilibra y brinda armonía al mundo.
En
definitiva, madres e hijas no
necesitan vivir vidas iguales, ni tener sueños parecidos. Pueden vivir incluso
en ciudades diferentes y seguir estrechamente conectadas con su compromiso de
entendimiento y comunión espiritual. La consolidación
de la personalidad, en el caso de madres e hijas, siempre estará profundamente relacionada
a la práctica del amor creador bien entendido. El respeto mutuo, el
amor incondicional y el orgullo de compartir la misma esencia de luz universal.
Madres e hijas son las portadoras del mensaje más puro y sublime de
entendimiento y unificación con el todo.
Fuente: https://hermandadblanca.org/madres-e-hijas-expresion-del-amor-creador/