Constituyen unas antiquísimas normas de iniciación a la
magia Celta y consisten en "saber",
"atreverse", "querer" y permanecer callado." Saber los
conocimientos para realizar ritos mágicos, atreverse a ponerlos en práctica,
querer la manifestación, y permanecer callado respecto a lo que se hace. La
última parte reviste especial importancia, porque el hablar de magia difumina
el flujo de energía. Además, el silencio evita que las personas que estén en
contra de ella dirijan ideas negativas al esfuerzo del mago. La gente que habla
de sus realizaciones mágicas no suele conseguir magia alguna.
Los nombres latinos de los Cuatro Poderes del Mago eran:
noscere, audere, velle y tacere. Se creía que, para estar bien equilibrado, el
mago debía contar con estas cuatro fuerzas. Existe asimismo una correspondencia
entre los Cuatro Poderes y los Cuatro Elementos. Noscere (saber) correspondía
al Aire; audere (osar, atreverse), al Agua; velle (querer), al Fuego, y tacere
(callarse), a la Tierra. Existía un quinto poder, iré (ir, evolucionar,
progresar, andar) que correspondía al Espíritu. Los celtas conocían los poderes
de las fases de la Luna y hacían uso de ellos. De hecho, su calendario se
basaba en el año lunar. Es tradicional que los encantamientos para aliviar o
hacer desaparecer problemas ocurran entre el espacio cronológico comprendido
entre el fin de la Luna Llena (plenilunio) y la Luna Nueva (novilunio),
contando con más fuerza el día o la noche de esta última. Los encantamientos
para aumento, crecimiento y ganancia deben llevarse a cabo desde el momento en
que concluye la Luna Nueva hasta la Luna Llena, teniendo más fuerza los días o
noches del plenilunio.
Es completamente lógico que la Luna llegue a afectar a
vuestro cuerpo y a vuestras emociones al igual que afecta a las mareas de la
Tierra. Después de todo, la mayor parte del cuerpo humano está constituida por
agua o líquidos, con lo que es perfectamente concebible que el tipo de energía
que emanan las fases de la Luna se vea reflejado en nuestro físico. La magia
funciona mejor si trabaja a favor del flujo de la energía lunar que en su
contra. La magia céltica funciona básicamente con las fuerzas de las energías
planetarias y naturales. Se trata de una magia que se encuentra en perfecta
armonía con nuestro planeta y, por supuesto, con nuestros propios seres. Es una
magia que puede cambiar por completo nuestra vida.
Credito: Magia Celta
D.J.-Conway

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