El amor es la cura milagrosa: si nos amamos, aparecen los milagros en nuestra vida. No estoy hablando de vanidad ni arrogancia ni engreimiento, porque nada de eso es amor: no es más que miedo. De lo que hablo es de tener un gran respeto por nosotros mismos, y de estar agradecidos por el milagro de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Para mí, "amor" es apreciación llevada a un grado tal que me llena el corazón hasta rebosar. El amor puede orientarse en cualquier dirección, yo puedo sentir amor por:
- El proceso de la vida como tal.
- El júbilo de estar viva.
- La belleza que veo.
- Otra persona.
- El conocimiento.
- El funcionamiento de la mente.
- Los animales, aves y peces.
- La vegetación en todas sus formas.
- El Universo y la forma en que funciona
- Nuestro cuerpo y la forma en que funciona
Veamos algunas formas en que no nos amamos:
- Aceptamos creer que no somos dignos de amor.
- Nos regañamos y criticamos interminablemente
- Maltratamos al cuerpo con mala alimentación, alcohol y drogas
- No nos atrevemos a cobrar un precio digno por nuestros servicios.
- Creamos enfermedades y dolor en nuestro cuerpo.
- Nos demoramos en hacer las cosas que nos benefician
- Vivimos en el caos y el desorden.
- Nos creamos deudas y obligaciones.
- Atraemos amantes y compañeros que nos humillan
El desconocimiento del propio valor es otra forma de expresar que no nos amamos a nosotros mismos.
La perfección de los bebés.
¡Qué perfecta era usted cuando era bebé! Los bebés no tienen que hacer nada para ser perfectos; ya lo son, y actúan como si lo supieran. Saben que son el centro del Universo. No tienen miedo de reclamar lo que quieren. Expresan libremente sus emociones. Uno sabe cuándo un bebé está enojado, y además lo sabe todo el vecindario. También se sabe cuándo están contentos, con esa sonrisa que ilumina toda la habitación. Los bebé están llenos de amor. Los más pequeñitos pueden morirse por falta de amor. Cuando ya somos mayores, aprendemos a vivir sin amor, pero los bebés no son capaces de resistirlo. Además, aman todo su cuerpo, incluso sus propias heces. Tienen una entereza increíble. Usted ha sido así; todos hemos sido así. Después empezamos a escuchar a los adultos que nos rodeaban, que habían aprendido a tener miedo, y empezamos a negar nuestra propia magnificencia.
Crédito: Usted puede sanar su vida
Louise Hay



No hay comentarios:
Publicar un comentario