martes, 24 de septiembre de 2019

ESENCIA SEXUAL Y ENERGÍA


     

     Tanto en los hombres como en las mujeres, las secreciones sexuales contienen muchas sustancias puras, potentes y bioquímicamente activas: hormonas, enzimas, proteínas, vitaminas y otros elementos. Cuando las secreciones femeninas son liberadas en el cálido y húmedo medio de la vagina durante el coito, entran en contacto directo con la sensible y finísima piel del pene, repleto de sangre. El calor corporal abre los poros de esta tensa piel, y el roce rítmico entre la vagina y el pene hace que cantidades bioquímicamente significativas de «esencia» femenina sean absorbidas por el hombre. De hecho, bastan ínfimas cantidades de hormonas esenciales para ejercer profundos efectos fisiológicos en todo el sistema endocrino, una vez llegadas a la corriente sanguínea.
    En el hombre sexualmente excitado, la sangre circula poderosamente por el pene y recoge cualesquiera hormonas hayan sido absorbidas de la vagina por fricción y ósmosis. De forma semejante, los tejidos esponjosos de la vagina absorben los elementos activos de las propias secreciones de la mujer y, tras la eyaculación, del semen masculino.
    A pesar de la evidente lógica de esta afirmación, la mayor parte de los médicos occidentales siguen negando la posibilidad de este intercambio mutuo de hormonas durante el acto sexual, aunque aceptan plenamente que es posible intercambiar «gérmenes» de esta manera. Si la sífilis, el herpes, el SIDA, etc., pueden «cogerse» por el contacto con los órganos sexuales de una persona enferma, ¿por qué, entonces, las personas sanas no pueden intercambiar del mismo modo enzimas y hormonas?
     Veámoslo de esta manera: si machaca usted varios dientes de ajo y se aplica la pasta resultante sobre el muslo, el abdomen o cualquier otra parte del cuerpo, la cubre con un paño húmedo y caliente y la frota sobre la piel, su aliento no tardará en oler a ajo. El aceite de ajo, que, como la mayoría de las hormonas, es una sustancia sumamente concentrada, penetra en la piel en cantidades microscópicas y es absorbido por la corriente sanguínea, que lo transporta a todas las partes del cuerpo, incluidos los pulmones. Si una diminuta gota de «esencia» de ajo puede atravesar la piel, entrar en la corriente sanguínea y hacer que el aliento huela a ajo, muy lejos del punto de entrada, también una gota de esencia sexual masculina o femenina debe poder hacer lo mismo y atravesar las superficies aún más finas, húmedas y cálidas de la vagina y del pene, sobre todo si se utilizan las técnicas taoístas para prolongar el contacto directo.
     Para las mujeres, las frecuentes relaciones sexuales con orgasmo constituyen el método más eficaz para cultivar la esencia sexual y la energía. Para los hombres, las relaciones sexuales frecuentes con pocas eyaculaciones son la técnica clave para cultivar la esencia sexual y la energía. Asimismo, la retención del semen durante el coito no sólo permite que el hombre preserve y reabsorba su propia esencia, sino que también le permite prolongar el acto durante el tiempo necesario para que su compañera disfrute de un orgasmo completo, que le hará liberar sus más potentes secreciones femeninas para beneficio del hombre. En efecto, así «mata dos pájaros de un solo tiro», pues conserva su propia esencia al tiempo que libera y absorbe la de la mujer.

    Como ya hemos observado, las respuestas sexuales del hombre quedan limitadas en gran medida a su pene, mientras que las de la mujer se producen en todo el organismo. Lo mismo sucede con las secreciones sexuales. La esencia masculina procede principalmente de su órgano sexual, pero la mujer emite esencia por: lengua, pezones y vagina. Los hombres que practican el Tao se benefician de estas tres «libaciones».
En Los secretos de la alcoba de jade, Peng Tse señala los beneficios medicinales de la «libación superior», pero hace constar claramente que únicamente la saliva segregada «durante el coito» contiene el elixir mágico: «Si el hombre ingiere durante el coito abundante saliva de la mujer, ésta purificará su estómago como un caldo medicinal».
    En cuanto al notable valor terapéutico de la «libación central», segregada por los pezones de la mujer, la ciencia médica occidental ha descubierto recientemente datos que parecen confirmar el tradicional argumento taoísta. En efecto, se ha podido comprobar que la leche materna contiene poderosos factores inmunológicos segregados por ciertas glándulas de las mamas que protegen a los niños de pecho de una amplia variedad de enfermedades peligrosas. No es descabellado suponer, por lo tanto, que los conductos que segregan tales factores inmunológicos pueden ser estimulados por la combinación de una excitación sexual y una poderosa y prolongada succión de los pezones durante el coito, y que dichas secreciones constituyen la «Gran Libación del Pico Central».

                                Veamos ahora qué sucede con la energía

    Según el Tao, cuando el hombre o la mujer llegan al orgasmo se produce un breve estallido de energía. La ciencia occidental ha determinado ya que, en el instante del orgasmo, las ondas emitidas por el cerebro humano se modifican radicalmente, situando literalmente a la persona en un «estado alterado de conciencia».
Durante el orgasmo se producen profundos cambios fisiológicos y eléctricos en todo el organismo, y verdaderamente se emite un estallido de energía. Los compañeros sexuales pueden absorber mutuamente el estallido de energía de su pareja en el momento del orgasmo, para lo cual deben tener en cuenta las siguientes indicaciones:
• Cuando se produzca el orgasmo, mantenga la cabeza pegada bajo el oído de su pareja para no
respirar el «aliento fangoso» que exhala en ese instante. Debido al intenso «fuego» que arde en el bajo vientre durante el orgasmo, esta exhalación se considera como una especie de producto de desecho.
• Abrace estrechamente a su pareja y procure mantener la máxima superficie de contacto entre ambos cuerpos. En el orgasmo, todo el cuerpo irradia energía por la superficie de contacto.
• Procure que los pubis se froten y se mantengan estrechamente unidos. La mayor descarga de energía sexual se produce naturalmente en la región del Mar de Energía (Qihai), situada bajo el ombligo.
    Examinemos ahora las diversas posibilidades para intercambiar esencia y energía entre el Yin y el Yang durante el acto sexual.
  •  Si el hombre eyacula antes de que la mujer haya llegado al orgasmo, ella se beneficia de la esencia-semen y la energía de él, mientras que él las pierde ambas y no obtiene nada de ella. 
  • Si la pareja eyacula en el mismo instante, la mujer obtiene igualmente la esencia y la energía del hombre, pero el hombre sólo se beneficia del estallido de energía de la mujer, porque pierde la erección antes de haber tenido ocasión de absorber las secreciones esenciales del orgasmo femenino. 
  • Si el hombre se controla durante el tiempo suficiente para que la mujer llegue al orgasmo y suprime luego su propia eyaculación, absorbe la esencia de ambos y la energía de ella, mientras que la mujer aún obtiene el beneficio de reabsorber parte de sus propias secreciones sexuales.
  •  La cuarta y última posibilidad es que el hombre se permita eyacular (cuando su programa así se lo indica) después de que su compañera haya llegado al orgasmo, pero sólo después de haber permanecido cierto tiempo «atrayendo la esencia Yin por el pico Yang». En este caso, ambos compañeros absorben mutuamente la esencia sexual y la energía del otro en un coito perfectamente equilibrado.

     El hombre que ha llegado a dominar a fondo las técnicas del control eyaculatorio puede tomar otras medidas adicionales para facilitar la absorción de las secreciones femeninas y estimular más aún la reabsorción de su propia esencia-semen. El primer método consiste en «embestir hacia adentro con ferocidad pero retirarse lentamente, lo que atrae la esencia Yin a través de la piel del pico Yang». Otra técnica altamente recomendada para aumentar la absorción de la esencia Yin durante el acto sexual se basa en hinchar y contraer el pene en lo más hondo de la vagina mediante flexiones deliberadas de los músculos del eje del pene. Cuando la mujer haya experimentado uno o más orgasmos y se halle completamente satisfecha, el hombre debe comenzar de nuevo a empujar profunda y rítmicamente.

    Cuando la necesidad de eyacular vaya en aumento, se detendrá y «retornará el semen» a la próstata mediante los métodos que se exponen en el capítulo siguiente. Cuando vuelva a tener su semen bajo control y su corazón se haya sosegado de nuevo, puede volver a repetir este proceso de tres a cinco veces. La prolongada fricción entre el Portal de jade y el Tallo de Jade facilita la absorción de la esencia Yin, mientras que la excitación que conllevan las repetidas aproximaciones al borde de la eyaculación aumenta considerablemente las propias secreciones sexuales internas del hombre. Estas retenciones en serie, además, también dirigen hacia adentro y hacia arriba la energía sexual del hombre que no ha podido estallar. A menudo puede percibirse la circulación de esta energía por la columna, en forma de «piel de gallina» o como oleadas de calor en diversos puntos del cuerpo.
   Los hombres no deben intentar este método de «bombear» esencia y energía adicionales «jugando con el fuego» de la eyaculación hasta haber dominado la retención del semen y establecido su propia frecuencia eyaculatoria ideal. De otro modo, corren el riesgo de perder aún más esencia y energía de las que perderían normalmente, debido al aumento en 'la "secreción de líquidos seminales. También hay que tener en cuenta que este método no debe utilizarse cuando al hombre ya le corresponde una emisión, pues carga la próstata con una cantidad adicional de semen, y ello conllevaría un aumento de la pérdida debida a la eyaculación. Sólo debe aplicarse cuando se vaya a retener el semen. El viejo dicho de que «la perfección nace de la práctica» es plenamente aplicable a éste y a todos los demás métodos utilizados en el Tao del Yin y del Yang, que deben ser adquiridos paso a paso.
Para citar otro dicho, «al vencedor corresponden los despojos». Un hombre sexualmente activo que no esté dispuesto a pulir sus habilidades sexuales y adaptar correctamente su actitud ante el «florido campo de batalla» del acto sexual, tarde o temprano acabará por agotar su potencia sexual, disipar su energía vital, perder su inmunidad y acortar su vida. Para la especie, estos hombres son tan desechables -y tan inútiles para la mujer- como los zánganos expulsados de la colmena
Crédito: EL TAO DE LA SALUD, EL SEXO Y LARGA VIDA
REID, DANIEL

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ORACIÓN DEL YO CREADOR/ LA ORACION QUE HA CAMBIADO AL MUNDO Y QUE HA RECONECTADO A MUCHAS PERSONAS CON SU VERDADERA ESENCIA.

  Yo (nombre) tengo FE en que mi Yo Superior, es siempre mi instantáneo, constante y generoso suplidor Yo tengo FE en que mi Yo Superior, si...