sábado, 20 de octubre de 2018

LA PAZ QUE SOBREPASA TODA COMPRENSIÓN

     Muchas personas han dado su testimonio acerca del afloramiento de una nueva dimensión de la conciencia como consecuencia de una pérdida trágica en algún momento de sus vidas. Algunas perdieron todos sus bienes, otras a sus hijos o su cónyuge, su posición social, su reputación o sus habilidades físicas. En algunos casos, a causa de un desastre o de la guerra, perdieron todo eso al mismo tiempo, quedando sin "nada". Esto es lo que llamamos una situación extrema. Cualquier cosa con la cual se hubieran identificado, cualquier cosa que les hubiera dado un sentido de ser, desapareció. Entonces, súbita e inexplicablemente, la angustia o el miedo profundo que las atenazó inicialmente dio paso a la sensación de una Presencia sagrada, una paz y serenidad interiores, una liberación total del miedo. San Pablo seguramente conoció ese fenómeno pues dijo, "la paz de Dios que está más allá de toda comprensión". En efecto, es una paz que parece no tener sentido, y las personas que la han experimentado han tenido que preguntarse, "¿Cómo es posible que ante semejante situación pueda sentir esta paz?" La respuesta es sencilla, sucede una vez que reconocemos al ego por lo que es y la forma como funciona.

     Cuando desaparecen o nos arrebatan las formas con las cuales nos hemos identificado y las cuales nos han proporcionado el sentido del ser, el ego se derrumba puesto que el ego es identificación con la forma. ¿Qué somos cuando ya no tenemos nada con lo cual identificarnos? Cuando las formas que nos rodean mueren o se aproxima la muerte, nuestro sentido del Ser, del Yo Soy, se libera de su confusión con la forma: el Espíritu vuela libre de su prisión material. Reconocemos que nuestra identidad esencial es informe, una omnipresencia, un Ser anterior a todas las formas y a todas las identificaciones.      Reconocemos que nuestra verdadera identidad es la conciencia misma y no aquellas cosas con las cuales se había identificado la conciencia. Esa es la paz de Dios. La verdad última de lo que somos no está en decir yo soy esto o aquello, sino en decir Yo Soy.

     No todas las personas que experimentan una gran pérdida tienen este despertar, este deslindarse de la forma. Algunas crean inmediatamente una imagen mental fuerte o una forma de pensamiento en la cual se proyectan como víctimas, ya sea de las circunstancias, de otras personas, de la injusticia del destino, o de Dios. Esta forma de pensamiento, junto con las emociones que genera como la ira, el resentimiento, la autocompasión, etcétera, es objeto de una fuerte identificación y toma inmediatamente el lugar de las demás identificaciones destruidas a raíz de la pérdida. En otras palabras, el ego busca rápidamente otra forma. El hecho de que esta nueva forma sea profundamente infeliz no le preocupa demasiado al ego, siempre y cuando le sirva de identidad, buena o mala. En efecto, este nuevo ego será más contraído, más rígido e impenetrable que el antiguo.
     La reacción ante una pérdida trágica es siempre resistirse o ceder. Algunas personas se vuelven amargadas y profundamente resentidas; otras se vuelven compasivas, sabias y amorosas. Ceder implica aceptar internamente lo que es, es abrirse a la vida. La resistencia es una contracción interior, un endurecimiento del cascarón del ego, es cerrarse. Toda acción emprendida desde el estado de resistencia interior (al cual podríamos llamar negatividad) generará más resistencia externa y el universo no brindará su apoyo; la vida no ayudará. El sol no puede penetrar cuando los postigos están cerrados. Cuando cedemos y nos entregamos, se abre una nueva dimensión de la conciencia. Si la acción es posible o necesaria, la acción estará en armonía con el todo y recibirá el apoyo de la inteligencia creadora, la conciencia incondicionada, con la cual nos volvemos uno cuando estamos en un estado de apertura interior. Entonces las circunstancias y las personas ayudan y colaboran, se producen las coincidencias. Si la acción no es posible, descansamos en la paz y la quietud interior en actitud de entrega; descansamos en Dios.

Crédito: Eckhart Tolle

viernes, 19 de octubre de 2018

Una visión oriental y espiritual del sexo

     

     Los taoístas, estudiosos médicos que se interesaban tanto por el bienestar holístico del cuerpo, como por el placer sexual, creen que una vida sexual activa es un componente esencial de la buena salud. Además, para ellos la sexualidad no es una práctica aislada, sino que se inscribe en un concepto más global, en donde se incluye una alimentación sana y la práctica de una gimnasia de salud, tal como el tai-chi o el Gi Kong. Tener una sexualidad plena realmente importante, de lo contrario puede provocar todo tipo de males. Recalquemos que según la tradición China, la sexualidad se basa en tres principios enunciados, la armonía con la pareja, la energía vital y el modo de vida. Es por ello que una noche en China no se improvisa. 
     Para los taoístas, cada cosa está animada por dos fuerzas: el yin, pasivo y fértil y el yang, positivo,activo, guerrero. El componente mayor de la naturaleza femenina se considera como yin, mientras que el hombre tiene un predominio yang. Según el tao, el acoplamiento sexual sólo puede tener lugar cuando existe un verdadero entendimiento entre los dos amantes. 
     Esta filosofía amorosa utiliza el acto carnal en una perspectiva de apertura casi espiritual y se centra en la unión de los dos principios. La sexualidad según el tao está destinado a hacer circular el chí (la energía vital) del sexo al cerebro, para regenerar el organismo. Hacer el amor nos proporciona un impulso de energía. Las mujeres sacan fuerza de sus ovarios y los hombres del esperma. Las zonas genitales no tiene aquí  un rol importante, lo que prima es el aumento de energía que se apodera de todo el cuerpo, tu templo, para dejarla circular libremente. 
     La sexualidad china tiene numerosos seguidores, su éxito se debe sin duda a una promesa muy específica, la de la pareja multi-orgásmica. La filosofía taoísta recomienda al hombre disfrutar sin eyacular, propone guardar el esperma para poder aumentar la vitalidad y poder hacer el amor a la pareja, durante más tiempo. 


jueves, 18 de octubre de 2018

ABUNDANCIA

                "Cuanto más pensamos en aquello que no queremos, mayor será
                                               la posibilidad de que lo recibamos."

                                                     Soy una persona positiva

     Sé que soy una con la totalidad de la vida. La Sabiduría Infinita me rodea y me impregna. Por eso confío totalmente en que el Universo me apoye en el sentido más positivo. Fui creada por la Vida, que me dio este planeta para satisfacer todas mis necesidades. Todo lo que pueda llegar a necesitar ya está aquí esperándome. En este planeta hay más alimentos de los que jamás podré comer, más dinero del que jamás podré gastar, más gente de la que jamás podré conocer, más amor del que nunca podré sentir, más júbilo del que puedo imaginarme siquiera. Este mundo tiene todo lo que necesito y deseo. Es todo mío, para usarlo y para tenerlo. La Mente Única e Infinita, la Inteligencia Única e Infinita me dice siempre que «sí». Yo no pierdo el tiempo en pensamientos ni hechos negativos. Escojo mis afirmaciones con cuidado. Opto por verme, y por ver a la Vida, de la manera más positiva. Por consiguiente, digo que sí a las oportunidades que se me presentan y a la prosperidad. Digo que sí a todo lo bueno. Soy una persona positiva que vive en un mundo que responde afirmativamente y forma parte de un universo positivo, y me alegro de que así sea. Estoy agradecida y siento júbilo por ser una con la Sabiduría Universal y por contar con el respaldo del Poder Universal. Te doy las gracias, Dios, por todo lo que tengo para disfrutar aquí y ahora.

Crédito: Pensamientos del Corazón
Louise Hay

LA PERCEPCIÓN DEL CUERPO INTERIOR

     

     Aunque la identificación con el cuerpo es una de las formas más básicas del ego, la buena noticia es que también es la más fácil de trascender. Esto no se logra haciendo un esfuerzo por convencernos de que no somos cuerpo, sino dejando de prestar atención a la forma corporal externa y a las formas mentales del cuerpo (bello, feo, fuerte, débil, demasiado gordo, demasiado delgado) para centrar la atención en la sensación de vida que lo anima. Independientemente de la apariencia externa del cuerpo, más allá de la forma exterior hay un campo de energía intensamente vivo. Si usted desconoce la conciencia del cuerpo interior, cierre los ojos por unos momentos y trate de discernir si sus manos tienen vida. No le pregunte a la mente porque ésta le responderá diciendo, "No siento absolutamente nada". Quizás también responda, "Necesito cosas más interesantes en las cuales pensar". Entonces, en lugar de preguntarle a su mente, vaya directamente a las manos. Con esto quiero decir que tome conciencia de la sensación sutil de vida que ellas encierran. Está ahí. Lo único que debe hacer es fijar su atención para notarla. Al principio podrá sentir un leve cosquilleo y después una sensación de energía o de vida. Si mantiene su atención en las manos durante un rato, esa sensación de vida se intensificará.

      Algunas personas ni siquiera necesitan cerrar los ojos puesto que logran sentir sus "manos interiores" mientras leen estas frases. Después lleve su atención a los pies y fije en
ellos su atención durante uno o dos minutos. Comience a sentir las manos y los pies al mismo tiempo. Después incorpore otras partes del cuerpo (piernas, brazos, abdomen, tórax, etcétera) hasta tener conciencia de su cuerpo interior como una sensación global de vida. Lo que denomino el "cuerpo interior" no es realmente cuerpo sino energía vital, el puente entre la forma y lo informe. Desarrolle el hábito de sentir el cuerpo interior con la mayor frecuencia posible. Al cabo de un tiempo ya no tendrá que cerrar los ojos para sentirlo. Por ejemplo, trate de sentir el cuerpo interior cuando esté en compañía de alguien.      Es casi como una paradoja: al estar en contacto con el cuerpo interior deja uno de identificarse con el cuerpo y con la mente. Quiere decir que ya no nos identificamos con la forma sino que nos apartamos de esa identificación hacia lo informe, al cual podemos también denominar el Ser. Es nuestra identidad esencial. Tomando conciencia del cuerpo no solamente nos anclamos en el momento presente sino que abrimos una puerta para escapar de la cárcel del ego. También fortalecemos nuestro sistema inmunitario y la capacidad del cuerpo de sanarse a sí mismo.

Crédito: Una nueva Tierra
Eckhart Tolle

La Escala de las Emociones

     Por simplicidad y claridad, utilizaremos la escala de las emociones que se corresponde con los niveles de conciencia. Una presentación detallada de los niveles de conciencia, su fundamento científico y aplicaciones prácticas se encuentra en Poder contra Fuerza: Los Determinantes Ocultos del Comportamiento Humano (Hawkins, 1995, 2012). En resumen, todo emite energía, ya sea positiva o negativa. Intuitivamente, sabemos la diferencia entre una persona positiva (agradable, genuina, considerada) y otra negativo (avariciosa, mentirosa, rencorosa). La energía de la Madre Teresa era obviamente diferente de la energía de Adolf Hitler; la energía de la mayoría de la gente está en algún lugar de entre estas dos. La Música, los lugares, los libros, los animales, las intenciones, y toda la vida emite una energía que puede ser "calibrada" en cuanto a su esencia y su grado de verdad
"Lo semejante atrae a lo semejante". Las diferentes energías forman constelaciones de "patrones atractores" o "niveles de conciencia".Cada nivel de conciencia (o patrón atractor) es calibrado en una escala logarítmica de poder energético, que van del 1 al 1.000. El nivel de Completa Iluminación (1.000), en la parte superior del Mapa, representa el nivel más alto posible en el reino humano, es la energía de Jesucristo, Buda, y Krishna. El nivel de la Vergüenza (20) se encuentra en la parte inferior, cercana a la muerte, representando la mera supervivencia.

     El nivel del Coraje (200) es el punto crítico que marca el cambio de la energía negativa a la positiva. Es la energía de la integridad, el ser veraz, el empoderamiento, y el tener la capacidad de hacer frente a las cosas. Los niveles de conciencia por debajo del Coraje son destructivos, mientras que los niveles superiores apoyan la vida. Una simple prueba muscular revela la diferencia: los estímulos negativos (por debajo de 200) instantáneamente debilitan el músculo, y los estímulos positivos (por encima de 200) instantáneamente fortalecen el músculo. La verdad "poder" fortalece; La “fuerza". Debilita.         Por encima del nivel del Coraje, la gente nos busca porque les damos energía ("poder") y tenemos buena voluntad hacia ellos. Por debajo del nivel del Coraje, las personas nos evitan porque les robamos energía ("fuerza") y queremos usarlos para nuestras propias necesidades materiales o emocionales.
     Aquí, esbozamos la escala básica, partiendo de las energías más elevadas y bajando hacia las inferior:
Paz (600): Esto se experimenta como perfección, felicidad, fluidez, y unidad. Es un estado de no-dualidad más allá de la separación y más allá del intelecto, en tanto que "paz que sobrepasa todo entendimiento". Se describe como Iluminación y Entendimiento. Es rara en el reino humano.
Alegría (540): El amor que es incondicional e inmutable, a pesar de las circunstancias y las acciones de los demás. El mundo se ilumina con una exquisita belleza, que es vista en todas las cosas. La perfección de la creación es evidente por si misma. Hay una cercanía a la unidad y al descubrimiento del Ser; compasión por todo; enorme paciencia; sentimiento de unidad con los demás y preocupación por su felicidad. Una sensación de auto-realización y auto-suficiencia prevalece.
Amor (500): Una forma de ser que perdona, nutre y apoya. Que no procede de la mente, sino que emana del corazón. El Amor se centra en la esencia de una situación, no en los detalles. Trata las generalidades, y no de las particularidades. A medida que la percepción es reemplazada por la visión, no toma posición y ve el valor intrínseco y la amabilidad de todo lo que existe.
Razón (400): Este aspecto distingue a los humanos del mundo animal. Existe la posibilidad de ver las cosas en abstracto, de conceptualizar, de ser objetivos, y tomar decisiones rápidas y correctas. Su utilidad es enorme para la resolución de problemas. La ciencia, la filosofía, la medicina, y la lógica son expresiones de este nivel.
Aceptación (350): Esta energía es fácil de llevar, relajada y armoniosa, flexible, incluyente, y libre de resistencias internas. "La vida va bien”. Tu y yo estamos bien. Me siento conectado". Cumples con la vida en los términos de la vida. No hay necesidad de culpar a otros o culpar a la vida.
Voluntad (310): Esta energía sirve a la supervivencia en virtud de una actitud positiva que da la bienvenida a todas las expresiones de la vida. Es amable, servicial, quiere ayudar, y trata de estar al servicio.
Neutralidad (250): Se trata de una forma de vida que es cómoda, práctica y está relativamente libre de emotividad "Se está bien de cualquier manera." Está libre de posiciones rígidas, es no critica, y no competitiva.
Coraje (200): Esta energía, dice, "puedo hacerlo". Está determinada, entusiasmada con la vida, la productividad, la independencia, y el auto-empoderamiento. La acción efectiva es posible.

Orgullo (175): "Mi manera es la mejor manera", dice este nivel. Su enfoque es el logro, el deseo de reconocimiento, lo especial, y el perfeccionismo. Se siente "mejor que…” y superior, a los demás.
Ira (150): Esta energía se sobrepone al origen del miedo con la fuerza, las amenazas y el ataque. Es irritable, explosiva, amarga, volátil, y resentida. Le gusta "vengarse", como un "Ya te enseñaré".
Deseo (125): Siempre se busca la ganancia, la adquisición, el placer, y el "obtener" algo que está fuera de uno mismo. Es insaciable, nunca está satisfecha, y anhela. "He de tenerlo". "¡Dame lo que quiero, y dámelo ahora!"
Miedo (100): Esta energía ve "peligros", que están en todas partes. "Es evasiva, defensiva, está preocupada por la seguridad, es posesiva, celosa de los demás, inquieta, ansiosa y vigilante.
Sufrimiento (75): Hay impotencia, desesperación, pérdida, pesar, y sentimiento de, "Si yo tuviera..." Separación. Depresión. Tristeza. Ser un "perdedor". Tristeza, como un "No puedo seguir."
Apatía (50): Esta energía se caracteriza por la desesperanza, el hacerse el muerto, estar en "fuga" de los demás, estar inmovilizado, y los sentimientos: "No puedo" y "¿A quién le importa?" La pobreza es común.
Culpa (30): En este campo de energía, uno quiere castigar y ser castigado. Esto conduce al auto-rechazo, el masoquismo, el remordimiento, el "sentirse mal", y el auto-sabotaje. "Todo es error mío". La propensión a los accidentes, la conducta suicida, y la proyección del auto-odio sobre los demás que son "malos" es común. Es la base de muchas enfermedades psicosomáticas.
Vergüenza (20): Se caracteriza por la humillación, como "enrojecer de vergüenza." Tradicionalmente se la ha acompañado con el destierro. Es destructiva para la salud y lleva a la crueldad con uno mismo y los demás.

     En general, podemos decir que el extremo inferior de la escala se asocia a frecuencias de vibración menores: menor energía, menor poder, peores circunstancias en la vida, relaciones más pobres, menor abundancia, menor amor, y peor salud física y emocional. Debido a la menor energía, tales personas necesitan consumirnos a todos los niveles. Tienden a ser evitados y encontrarse rodeados de gente en el mismo nivel (por ejemplo, en la cárcel).
     Al dejar los sentimientos negativos, hay un ascenso progresivo en la escala hacia el Coraje y luego más allá, incrementando la eficacia, el éxito y la mayor abundancia con menor esfuerzo. Tendemos a buscar a esas personas. Decimos que están "elevados". Emiten la energía de la vida a todos los seres vivos a su alrededor. Atraen a los animales. Tienen tacto e influencian positivamente la vida de todos con quienes entran en contacto. En el nivel del Coraje, los sentimientos negativos no han desaparecido totalmente, pero ahora tenemos suficiente energía para manejarlos porque nos hemos vuelto a apoderar de nuestro poder y auto-suficiencia. La forma más rápida de desplazarse del fondo hacia la parte superior es diciendo la verdad a nosotros mismos y a los demás.
     Los niveles de energía también están tradicionalmente asociados con los centros de energía deI cuerpo que son a veces referidos como "chakras". Los chakras son centros de energía a través de los cuales "la energía kundalini" se dice que fluye, una vez que es despertada en el nivel del Coraje (200). Los centros de energía (chakras) se pueden medir por una variedad de técnicas clínicas e instrumentos electrónicos sensibles. En el Mapa de la Conciencia, los chakras calibran de la siguiente manera: Coronilla (600), Tercer Ojo (525), Garganta (350), Corazón (505), Plexo Solar (275), Sacro o Bazo (275), Chakra Base o Raíz (200).

Crédito: Dejar Ir: El Camino De La Entrega
DAVID R HAWKINS

miércoles, 17 de octubre de 2018

LO SIMILAR SE ATRAE

     El denominador común que se halla en el corazón de cualquier relación de almas gemelas es que previamente ambas partes hayan establecido un vínculo de conexión con la Luz dentro de sí mismos. Recuerda, en el centro de la realidad se halla el océano infinito de energía Divina. Cuando nos conectamos con él, obtenemos acceso a la plenitud y al amor sin fin. Dicho sencillamente, el denominador común es que los dos integrantes de una relación de almas gemelas tengan el objetivo común de conectarse con la Fuente Divina en su interior. De este modo no existe el sentimiento de necesidad y deseo egoísta con relación a la otra persona. Cada uno está seguro y pleno en sí mismo, lo cual le permite ser libre para compartir su bondad con el otro, sin intereses propios.
     La Ley de la Atracción (lo similar se atrae) está funcionando en todos los niveles. Primero, las dos personas comparten el objetivo idéntico de conectarse con el Creador emulando la naturaleza y el comportamiento de la Luz; esta es la expresión plena de lo similar se atrae. Segundo, ambos están transitando el mismo camino espiritual, nutriéndose de la misma fuente espiritual. Nuevamente, lo similar se atrae. Sus objetivos espirituales son uno sólo y el mismo. También comparten su comprensión de la naturaleza de la realidad y su forma de ver el mundo. Su meta común de compartir felicidad incondicionalmente con la otra persona y con el resto del mundo es otro ejemplo de su similitud y afinidad.
     Lo dicho antes no significa que ambas partes deban tener las mismas opiniones o gustos. Lo similar se atrae sólo es la base espiritual de una relación y se expresa en el comportamiento de cada persona hacia la otra. Ambas personas deben ser idénticas a la Luz en cuanto a su comportamiento y sus actos: compartir y ocuparse de los demás de forma incondicional, sin esperar nada a cambio. Para que una relación trascienda la suma de sus partes en otras áreas de la vida, los puntos de vista opuestos son muy saludables y necesarios. En este sentido, los integrantes de la pareja pueden ser virtualmente opuestos. Por ejemplo, pensemos en dos personas que trabajan juntas. Comparten los mismos objetivos de éxito, de ganancias y de creación de un negocio. Sin embargo, uno de los socios se dedica al marketing creativo y al otro le gustan la contabilidad y las finanzas. Son dos campos muy diferentes, pero ambos necesarios para el buen funcionamiento de un negocio.
     La tensión creativa entre estos dos polos opuestos contribuye a crear un equilibrio para que puedan emerger las decisiones, estrategias y dirección correctas en cualquier situación. Ambas partes dejan espacio para que la Luz entre en su relación y en su negocio, por lo que la compañía está alineada con el flujo natural del Universo.

Crédito: Reglas espirituales de las relaciones
Yehudá Berg



EL AMOR ES LA RECOMPENSA

     

     Hay una cita inusual en el Antiguo Testamento acerca de Isaac, el patriarca bíblico. Isaac era el hijo de Abraham, quien fue el padre de los Israelitas, musulmanes y cristianos. Isaac se casó con una mujer llamada Rebeca.
La Biblia lo relata así: “Y condujo Isaac a Rebeca a la tienda de Sara, su madre; y tomó a Rebeca, la cual pasó a ser su mujer; y la amó” (Génesis 24:67)
     En nuestro mundo actual sucede habitualmente al revés, ¿verdad? Nos conocemos, nos enamoramos y después nos casamos. Contrariamente a lo que cree la mayoría, cuando se trata del funcionamiento de una relación entre almas gemelas, la Biblia tiene razón. El
verdadero amor no es la Causa de un matrimonio entre dos personas. El verdadero amor es el Efecto, el resultado neto de muchos años de duro trabajo, de esfuerzo y, lo que es más importante, de transformación espiritual. El verdadero amor es una recompensa que
tanto el esposo como la esposa deben ganarse. El problema actual es que las parejas lo hacen al revés. Se nos ha hecho creer que el amor debe existir desde el inicio del matrimonio, que el amor es la razón para casarse. Y después de algunos meses o quizá años nos rascamos la cabeza preguntándonos por qué perdimos esa emoción, por qué la pasión y la calidez se han disipado en nuestra relación. He aquí el problema: lo que la gente suele llamar amor es, en realidad, necesidad. Hay una gran diferencia entre ambos.
     Pregunta a la gente por qué ama a su novio o novia y nueve de cada diez personas te darán respuestas como estas:
• Me hace sentir amado.
• Me entiende y me acepta por lo que soy.
• Me da espacio y me hace sentir segura y protegida.
• Saca lo mejor de mí.
• Se preocupa por mí y me trata con respeto.
• Y si hablan de Jerry McGuire te dirán: ¡Él me completa!
     Todos ellos son sentimientos agradables. Pero todas estas respuestas, aunque pueden sonar como definiciones de amor, no lo son. Lo que describen es una necesidad. En otras palabras, las personas que ofrecen estas respuestas están hablando sobre sus propias
necesidades y deseos. Eso no es amor. El amor no consiste en recibir. El amor no es lo que obtienes de una relación. El amor consiste en dar. El amor es lo que estás poniendo en la relación, de forma incondicional, sin expectativas ni deseo de recibir algo a cambio. El amor nunca se basa en el yo. El amor se basa únicamente en la otra persona con quien estás compartiendo. El placer y la satisfacción derivan del acto de compartir con la persona que amas. Experimentas su felicidad. Es cierto, se trata de un estado de conciencia elevado, pero todos podemos alcanzarlo si dedicamos años al crecimiento y la transformación espiritual. Y llegar allí debe llevar tiempo.

     Todas las relaciones comienzan como una forma de necesidad mientras buscamos satisfacer nuestros propios deseos. Pero si utilizamos la sabiduría y el poder de una tecnología espiritual como la Kabbalah para transformarnos, obtendremos gradualmente la
capacidad de amar a la otra persona incondicionalmente, y de ser amados de la misma
manera. Ambos integrantes de la pareja derivan su propio placer de satisfacer y complacer, al otro. En tal estado, aceptamos la bondad, el cuidado, el amor y los regalos que nuestra pareja nos concede porque sabemos que el acto de darnos le brinda mucho placer.
     Ahora estamos recibiendo con el propósito de compartir. Así se establece un circuito de energía maravilloso por el cual incluso el acto de recibir se ha transformado en un acto de compartir. Es una dinámica poderosa que crea nada menos que milagros y activa un indecible placer Divino para ambos. Pero, repito, este tipo de amor incondicional se obtiene solamente en una verdadera relación de almas gemelas, y estas elevadas cumbres del amor se alcanzan sólo después de años de esfuerzos y de transformación por amor a la otra persona.
Crédito: Reglas espirituales de las relaciones
Yehudá Berg

ORACIÓN DEL YO CREADOR/ LA ORACION QUE HA CAMBIADO AL MUNDO Y QUE HA RECONECTADO A MUCHAS PERSONAS CON SU VERDADERA ESENCIA.

  Yo (nombre) tengo FE en que mi Yo Superior, es siempre mi instantáneo, constante y generoso suplidor Yo tengo FE en que mi Yo Superior, si...