El denominador común que se halla en el corazón de cualquier relación de almas gemelas es que previamente ambas partes hayan establecido un vínculo de conexión con la Luz dentro de sí mismos. Recuerda, en el centro de la realidad se halla el océano infinito de energía Divina. Cuando nos conectamos con él, obtenemos acceso a la plenitud y al amor sin fin. Dicho sencillamente, el denominador común es que los dos integrantes de una relación de almas gemelas tengan el objetivo común de conectarse con la Fuente Divina en su interior. De este modo no existe el sentimiento de necesidad y deseo egoísta con relación a la otra persona. Cada uno está seguro y pleno en sí mismo, lo cual le permite ser libre para compartir su bondad con el otro, sin intereses propios.
La Ley de la Atracción (lo similar se atrae) está funcionando en todos los niveles. Primero, las dos personas comparten el objetivo idéntico de conectarse con el Creador emulando la naturaleza y el comportamiento de la Luz; esta es la expresión plena de lo similar se atrae. Segundo, ambos están transitando el mismo camino espiritual, nutriéndose de la misma fuente espiritual. Nuevamente, lo similar se atrae. Sus objetivos espirituales son uno sólo y el mismo. También comparten su comprensión de la naturaleza de la realidad y su forma de ver el mundo. Su meta común de compartir felicidad incondicionalmente con la otra persona y con el resto del mundo es otro ejemplo de su similitud y afinidad.
Lo dicho antes no significa que ambas partes deban tener las mismas opiniones o gustos. Lo similar se atrae sólo es la base espiritual de una relación y se expresa en el comportamiento de cada persona hacia la otra. Ambas personas deben ser idénticas a la Luz en cuanto a su comportamiento y sus actos: compartir y ocuparse de los demás de forma incondicional, sin esperar nada a cambio. Para que una relación trascienda la suma de sus partes en otras áreas de la vida, los puntos de vista opuestos son muy saludables y necesarios. En este sentido, los integrantes de la pareja pueden ser virtualmente opuestos. Por ejemplo, pensemos en dos personas que trabajan juntas. Comparten los mismos objetivos de éxito, de ganancias y de creación de un negocio. Sin embargo, uno de los socios se dedica al marketing creativo y al otro le gustan la contabilidad y las finanzas. Son dos campos muy diferentes, pero ambos necesarios para el buen funcionamiento de un negocio.
La tensión creativa entre estos dos polos opuestos contribuye a crear un equilibrio para que puedan emerger las decisiones, estrategias y dirección correctas en cualquier situación. Ambas partes dejan espacio para que la Luz entre en su relación y en su negocio, por lo que la compañía está alineada con el flujo natural del Universo.
Crédito: Reglas espirituales de las relaciones
Yehudá Berg


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