- Tierra te ayuda a crear y producir, a aceptar la vida
- El Aire hace que todo se mueva y fluya.
Piensa en un puñado de tierra recién cavado. Huele la riqueza del suelo fértil. Mira el color sorprendente, desde la arcilla más blanca al rojo volcánico al negro más negro. Esta es la naturaleza fértil, el almacén de vitaminas y minerales esenciales para la vida. Esto es especialmente útil para limpiarnos y descargarnos de bloqueos energéticos y de memorias antiguas que ya no nos sirven para seguir avanzando.
Nuestra Madre Tierra representa el amor maternal, es ella quien vela por nosotros y nos acoge con gran amor. Nuestra Madre Tierra nos renueva con su gran energía, dispersa en todos lados, basta con que nos percatemos de ello para que podamos en consciencia, disfrutar de todos los dones que ella nos ofrece. Enraizarnos a la Tierra es muy importante, y es aconsejable hacerlo todos los días por las mañanas, pidiendo estar conectados durante todo el día. Ser agradecidos a la Madre Tierra y al Padre Cielo nos eleva la energía.
La Tierra, símbolo de la energía femenina, es la fecundidad, la nutrición, el acogimiento y el cuidado.
El aire se representa en la respiración, es una energía bondadosa que recorre todo nuestro cuerpo, estés consciente de ello o no.. La respiración es importante , pero debe ser natural, sin forzarla sin pensar en ella. Al empezar es recomendable prestar atención a la forma de respirar, si es lenta, agitada, pausada, rápida, corta… Y ver como evoluciona tal y como avanzas con la observación de la quema. Debemos sentirla y escucharla, pero sin pensar en ella, dejándola fluir por nuestro cuerpo. En ese momento de concentración, se puede continuar emitiendo un “mantra”, que es una frase corta o palabra que repitiéndola nos relaja.


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